LEO 2016.- La “nueva normalidad China”, reto y oportunidad para Iberoamérica

Los nuevos hábitos de consumo de una población china cada vez más urbana y con mayor poder adquisitivo abren nuevas oportunidades para las exportaciones iberoamericanas

Eva González , 11 Diciembre, 2015

“La trampa del ingreso medio es un reto continuo para América Latina, que necesita esforzarse por lograr un mayor grado de diversificación productiva, modernización e integración.  La “nueva normalidad” de China supone a la vez un llamado de aviso y una oportunidad para la estrategia de desarrollo de la región hacia esos objetivos”, lo decía hoy Mario Pezzini, (Director del Centro de Desarrollo de la OCDE) durante la presentación del informe Perspectivas Económicas de América Latina 2016 (LEO 2016).
Realizado conjuntamente por el Centro de Desarrollo de la OCDE, la CEPAL y la CAF –Banco de Desarrollo de América Latina, el informe fue analizado en la Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de la Conferencia Iberoamericana celebrada en Cartagena de Indias hoy 11 de diciembre.

Latinoamérica “decrece” en 2015

El informe muestra que la desaceleración del crecimiento del PIB en América Latina se ha acentuado. De hecho se espera que sea negativo en 2015. Por segundo año consecutivo,  la región se ha quedado rezagada respecto al crecimiento medio de los países de la OCDE tras una década completa de convergencia con las economías avanzadas.

Un crecimiento global más débil, los precios bajos de las materias primas y la pérdida del impulso inversor están afectando al desarrollo económico de Iberoamérica.

Fuente de la imagen LEO 2016.

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La reducción de precios de las materias primas, el gradual abandono de la relajación monetaria en los Estados Unidos y el subsiguiente endurecimiento de las condiciones de financiación, probablemente junto con algunos factores internos de carácter transitorio, como la incertidumbre política y la aprobación de algunas reformas (en particular sobre impuestos en algunos países como Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador y Venezuela), están llevando a algunas empresas a aplazar sus planes de inversión.

Condiciones de crédito más restrictivas reducen las esperanzas de una rápida recuperación en un futuro próximo. Además, dice el informe, la inversión pública no ha sido lo suficientemente importante como para compensar la contracción de la inversión privada. En algunos casos incluso acabó reforzando la mencionada contracción.

La des aceleración china ha lastrado en gran medida el crecimiento

En especial la des aceleración de China, su “nueva normalidad” (menor dinamismo en el crecimiento y una mayor dependencia del consumo interno) ha impactado negativamente en el crecimiento de la región, debido a las características estructurales de un desarrollo basado en las materias primas que se refleja en la falta de simetría en las balanzas comerciales chino-latinoamericanas.

En 2013 las materias primas representaron el 73% de las exportaciones de la región a China, frente al 41% de sus ventas mundiales. Los productos manufacturados de tecnología baja, media y alta representaron solamente el 6% de las exportaciones de la región a China, frente al 42% de sus exportaciones mundiales.
En cambio, mientras en 2013 las importaciones latinoamericanas de productos manufacturados de tecnología baja, media y alta de China alcanzaron el 91% del total, estas representaron el 69% de sus importaciones mundiales.

Fuente de la imagen, LEO 2016.

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Aunque la tónica general es la ralentización del crecimiento económico, el infore puntualiza que las economías de América Latina y el Caribe no son homogéneas.
Mientras que los exportadores de productos manufacturados de México y Centroamérica se recuperan, los países andinos encuentran dificultades para mantener el crecimiento, y dos economías clave en la región, Brasil y Venezuela, han entrado en recesión.

Meteórico avance de China en Latinoamérica

A pesar de los lazos que vinculan a España (un país miembro de Unión Europea) con Iberoamérica, lo cierto es que el avance de China en la región ha sido meteórico y muy superior al de los países europeos, en términos de inversión directa, relaciones comerciales participación  del país asiático en las cadenas de valor globales de muchos de estos países.

Los datos que aporta el informe a este respecto son claros y explican que la desaceleración en el país asiático haya afectado tan negativamente al desarrollo de las economías latinoamericanas.

En primer lugar las relaciones comerciales entre China y América Latina han experimentado un aumento impresionante, con unos flujos comerciales que se han multiplicado por veintidós desde el año 2000, frente a un incremento mundial del triple en términos generales.

En segundo lugar, la evolución de la participación china en los encadenamientos de las cadenas globales de valor de América Latina ha sido notable. Han llegado a superar incluso las intrarregionales. Entre los años 2000 y 2011, la proporción intrarregional del centro y sur del continente americano en los encadenamientos hacia atrás creció del 5% al 9%, mientras que la proporción en el caso de China se disparó desde el 1% al 11%. Concretamente, China es en la actualidad el mayor socio comercial de Brasil, Chile y Perú.

La presencia de China está creciendo no solo en los sectores extractivos de la región, sino también en telecomunicaciones, electricidad, tecnologías ecológicas y la compra de terrenos.
Según declaraciones del Presidente Xi Jinping en el Foro China-CELAC celebrado
en Beijing a principios de 2015, la previsión es que para el año 2025 las inversiones entre China y América Latina alcancen los $250.000 millones.

China ha incrementado su participación en el sector de las telecomunicaciones desde el inicio de los años 2000, desplegando redes de proveedores locales y asistencia técnica en grandes mercados como Argentina, Brasil y México. Además la participación del país asiático en telecomunicaciones se ha extendido a otros países como Bolivia, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela.

También hay que destacar la adquisición de centrales eléctricas y el desarrollo de instalaciones hidroeléctricas por parte de empresas chinas en Argentina, Brasil, Costa Rica y Ecuador.

Debido a la sobrecapacidad industrial de China en su propio mercado, las empresas del país asiático comienzan a jugar un papel importante en la provisión de tecnologías de energía eólica y solar en la región, tal y como ilustra el proyecto de la planta solar en el desierto de Atacama en Chile valorado en $900 millones.

Hacia una alianza mejorada China-América Latina, para retornar un crecimiento mucho más moderado

Las proyecciones a medio plazo apuntan a que el crecimiento potencial de América Latina no es tan elevado como se creía y que es preciso llevar a cabo cambios estructurales para mantenerlo. Los datos evidencian que el crecimiento potencial es cercano al 3%. Estos datos contrastan abiertamente con el promedio del 5% experimentado a mediados de los años 2000.

Las relaciones comerciales entre China y América Latina continuarán siendo una característica definitoria de su relación en el medio y largo plazo, pero las exportaciones tradicionales de materias primas disminuirán de forma sustancial, debido al cambio de orientación de China, que pasa a primar el consumo frente a la inversión y las exportaciones.

Los países exportadores de productos mineros como Chile y Perú serán los más afectados, ya que según el escenario base considerado en el informe, sus exportaciones en este capítulo se reducirán desde la impresionante cifra del 16% de crecimiento anual promedio entre 2001-10 a un 4% entre 2012 y 2030.

Los exportadores de combustibles fósiles (Venezuela, Ecuador, Colombia y Bolivia) y las economías con sectores agrícolas de mayor peso (Nicaragua, Guatemala, Uruguay, Brasil, Honduras, Paraguay y Argentina) experimentarán desaceleraciones similares (del 16% al 4% en el caso de la energía y del 12% al 3% en el caso de los productos agrícolas).

Fuente de la imagen, LEO 2016.

Fuente de la imagen, LEO 2016.

Las economías basadas en las manufacturas y los servicios (México, República Dominicana, El Salvador, Costa Rica) es probable que sufran igualmente un descenso en las exportaciones aunque desde tasas de crecimiento inferiores (del 5% del crecimiento de las exportaciones antes de 2010, a un 3% en los próximos años). Según el “escenario de baja inversión” para China, los exportadores de productos mineros se enfrentarían a un contexto aún más difícil, mientras que los exportadores de manufacturas mostrarían una mayor flexibilidad y resistencia

Pero el nuevo equilibrio chino trae consigo la evolución de los hábitos de consumo de una población cada vez más urbana y con mayor poder adquisitivo, abriendo nuevas oportunidades para las exportaciones desde América Latina, sobre todo en ciertos sectores agroalimentarios.

El informe aconseja a los gobiernos latinoamericanos posicionarse en la exportación de productos y servicios de alto valor añadido dentro del sector agroalimentario para huir de la volatilidad en la demanda y los precios de los productos básicos.

La inversión en innovación, competencias, integración regional e infraestructuras puede ayudar a que América Latina se beneficie de la “nueva normalidad” del país asiático.

Por otro lado, la estrategia china de “salir al exterior” (Zouchuqu), que se ha materializado en la adquisición de recursos globales y la internacionalización de empresas de aquel país ofrece una oportunidad única para la financiación de infraestructuras en Iberoamérica. Algo necesario, no sólo para el desarrollo interno sino para aprovechar la nueva oportunidad que ofrece China.

El éxito de la alianza entre China y América Latina requiere, subraya el informe, una gobernanza multilateral adecuada. La transformación de China introduce nuevos retos y oportunidades para la región que deben ser incorporados a su estrategia de desarrollo más amplia cuyos objetivos deben centrarse el diversificar la estructura productiva, aumentar el valor añadido de los productos y servicios generados en la región y profundizar en la integración regional.

América Latina debe avanzar en su agenda de integración, utilizando como base las plataformas existentes, tales como el Mercosur, la Alianza del Pacífico y CARICOM, para aprovechar las ventajas derivadas de una mayor integración en las cadenas globales de valor.

Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la CEPAL, abogó por ” mercados regionales mejor integrados, ya que éstos pueden ofrecer oportunidades para atender a una mayor demanda de consumo, lograr economías de escala y atraer un mayor volumen de inversión extranjera directa, en combinación con medidas dirigidas a aumentar la competitividad y mejorar el acceso a las cadenas globales de valor”.

Enrique García, presidente ejecutivo y presidente de CAF —banco de desarrollo de América Latina—, manifestó que: “China y América Latina deben trabajar juntas para profundizar en una relación estratégica, dinámica y a largo plazo basada en una agenda común. Dicha relación debe fomentar la simetría en las relaciones comerciales, la transferencia de tecnología y las inversiones estratégicas”.

Imagen sobre el titular.- Fuente LEO 2016

Links externos relacionados:

Informe Perspectivas Económicas de América Latina 2016 (resumen ejecutivo)

Discurso de Ángel Gurria (Director General de la OCDE)

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