Puigdemont, destituido, pero no se quiere enterar

La Fiscalía prepara una querella por rebelión contar el ex-President que contrasta con su discurso pacifista

Eva González Barcelona (España), 28 Octubre, 2017

El Gobierno ha destituido al Presidente de la Generalitat de Catalunya, Carles Puigdemont, en ejecución del Artículo 155 de la CE, pero parece que ni Puigdemont ni TV3 se dan por enterados.

Tras la publicación en el BOE de los términos en los que el Senado ha aprobado la aplicación del 155 por parte del Gobierno, hoy la televisión autonómica catalana difundía un mensaje “institucional” de Carles Puigdemont, quien desde Gerona, acompañado de bandera catalana y europea, se dirigía a los catalanes desde un atril con el escudo de la Generalitat de Cataluña.

Desde allí y de esta forma se dirigió a los ciudadanos diciendo: “El mensaje que os querría dejar es que tengáis paciencia, perseverancia y perspectiva. Porque tengo bien claro que la mejor manera de defender las conquistas conseguidas hasta ahora es la oposición democrática al Artículo 155 que es la consumación de una agresión premeditada a la voluntad de los catalanes que de manera muy mayoritaria y durante muchos años nos hemos sentido nación de Europa. Y de este modo preservarnos de las represión y de las amenazas sin abandonar por nada del mundo en cada momento una conducta cívica y pacífica. Os lo demando convencido que esto es lo que se espera también fuera de nuestro país. Seguiremos trabajando para construir un país libre, para construir una sociedad en la que haya menos injusticias, más igualdad, más solidaridad y más fraternidad en todos los pueblos del mundo, comenzando por los pueblos de España, con los cuales queremos vincularnos desde el respeto y el reconocimiento mutuos.”

Con semejante mensaje “pacifista” le va a resultar difícil probar a la Fiscalía del tribunal Supremo que Puigdemont ha cometido un delito de rebelión porque el tipo penal exige violencia.

El Artículo 472 del Código Penal español establece que serán reos del delito de rebelión aquellos que se alcen “violenta y públicamente” para cualquiera de los fines siguientes, entre los que el tipo penal incluye: Derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución y declarar la independencia de una parte del territorio nacional.

Habría que ver si se le puede imputar a Puigdemont un delito de sedición, porque este tipo penal exige el alzamiento “público y tumultuario”. Dice el Artículo 544 del Código Penal vigente: “Son reos de sedición los que, sin estar comprendidos en el delito de rebelión, se alcen pública y tumultuariamente para impedir, por la fuerza o fuera de las vías legales, la aplicación de las Leyes o a cualquier autoridad, corporación oficial o funcionario público, el legítimo ejercicio de sus funciones o el cumplimiento de sus acuerdos, o de las resoluciones administrativas o judiciales.”

La diferencia entre las penas que castigan uno y otro delito son grandes. La aplicación del delito de rebelión a Puigdemont conllevaría penas de prisión de 15 a 25 años y de inhabilitación absoluta durante el mismo periodo de tiempo. El castigo previsto en el Código Penal para el delito de sedición es de prisión de 10 a 15 años y de inhabilitación absoluta por el mismo tiempo.

Puigdemont hacía su llamada a la oposición pacífica a la ejecución del Artículo 155 no sin antes subrayar que la aplicación de este precepto constitucional por parte del Gobierno, su destitución y la disolución del Parlament son “decisiones contrarias a lo expresado por la mayoría de los ciudadanos de nuestro país en las urnas”. También indicó que “en una sociedad democrática son los parlamentos los que eligen o cesan a los Presidentes” y que en la etapa en la que ha estado en el Gobierno ha “defendido incansablemente un sentido cívico y compromiso pacífico.”

Queda por ver si con el “mensaje institucional” de hoy Puigdemont ha cometido un delito de usurpación de funciones públicas previsto en el Art. 402 del Código Penal vigente, el cual prevé pena de prisión de uno a tres años para “el que ilegitimamente ejerciere actos propios de una autoridad o funcionario público atribuyéndose carácter oficial”. Suponiendo que se le haya notificado ya personalmente su destitución, habría que considerarlo.

¿Logrará Puigdemont escapar a la acción de la justicia penal, después del daño que han generado a Cataluña y a España él y sus socios en la aventura independentista?. Pudiera ser, dada la conducta artera y estudiada al milímetro del ex-Presidente de la Generalitat. Deberían analizarse con cuidado todos sus actos y declaraciones, sin olvidar  hacer un profundo repaso del Código Penal sin dejar a un lado ningún tipo que pudiera aplicarsele, incluido el de prevaricación, por muy suave que pueda parecer la pena.

Imagen sobre el titular.- Carles Puigdemont (ex-Presidente de la Generalitat de Catalunya) se dirige a los catalanes tras su cese. © Generalitat de Catalunya.

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