#SharingMadrid 2017.- La economía colaborativa española en cifras

Cerca de 500 empresas y una aportación neta a la economía en vías de cuantificación

Eva González Madrid (España), 16 Junio, 2017

La consultora PWC estimaba en 2016 que el mercado para negocios de economía colaborativa ofrecía una oportunidad potencial de $335.000 millones para 2025. Cifras y estimaciones no faltan a nivel mundial, atendiendo a los datos compartidos por la moderadora al inicio de la mesa redonda organizada por Sharing Madrid, pero no sucede lo mismo cuando miramos hacia nuestro país.

Los conceptos de negocio colaborativos han llegado para quedarse, o al menos esto es lo que parece indicar algún dato del estudio sobre economía colaborativa que está llevando a cabo la consultora Ernst & Young sobre el mencionado segmento del mercado en España y que fue compartido por José Martínez Ferreiro (del Departamento de Transaction Strategy and Operations de la consultora). De hecho, el 55% de la población española ha usado al menos una vez una plataforma colaborativa en 2016.

De estos y otros datos así como de la importancia y dificultad no sólo de obtenerlos sino de interpretarlos, hablaron Angel Mesado (Public Policy Manager de Airbnb), Jaime Rodríguez (General Manager España y Portugal de Bla Bla Car), Sara Rodríguez (Manager de Asuntos Públicos y Relaciones Institucionales de adigital ) y José Martínez Ferreiro ( Socio de Ernst & Young) durante la mesa redonda titulada España Colaborativa en Cifras, celebrada dentro de evento Sharing Madrid, organizado por adigital. Moderó la mesa redonda Isabel Benítez, responsable de comunicación de adigital.

Negocios que lo son y otros que no, aunque lo parezca

Adigital en colaboración con Sharing Madrid lanzaba el pasado marzo el primer informe orientado a deslindar qué modelos de negocio quedarían incluidos dentro del concepto de economía colaborativa y cuales no, como primer paso a la cuantificación del tamaño actual y potencial del mercado colaborativo en España.

Sara Rodríguez (Manager de Asuntos Públicos y Relaciones Institucionales de adigital ) y Jaime Rodríguez (General Manager España y Portugal de Bla Bla Car). © Eastwind.

Como resultado de estas investigaciones, se llegó a la conclusión de que modelos de co-working y car sharing, como el Car2go de Mercedes Benz, no entrarían dentro del concepto colaborativo, sino que más bien quedan encuadrados en los que se conoce como economía de acceso.

Más de 500 empresas colaborativas

Según Sara Rodíguez (Manager de Asuntos Públicos y Relaciones Institucionales de adigital), en España operan dentro del segmento de economía colaborativa alrededor de 500 empresas, muchas de ellas startups y no todas plataformas digitales del tipo de Uber, Blablacar o Airbnb.

“Lo principal”, dijo, ” y esto nos ha llevado 9 meses de trabajo, es intentar deslindar qué es economía colaborativa y qué economía de acceso, por ejemplo. Y, a efectos fiscales y de Seguridad Social, saber cuándo quienes intervienen en una transacción símplemente se generan un ahorro y cuándo eso pasa a ser una actividad lucrativa, con el cambio de consideración fiscal y en Seguridad Social que esto puede conllevar.”

José Martínez Ferreiro (Socio de Ernst & Young) explicó que, por sectores, la economía colaborativa tiene una mayor incidencia, en primer lugar, en la compra-venta de bienes (30-35% de la población), sigue alojamiento-turismo, transporte y finanzas.

Generan disrupción, pero también aumentan “el pastel”

Las empresas que operan en la llamada economía colaborativa están poniendo patas arriba sectores tan variados como como el del transporte, el turismo, el retail, lo que no le está haciendo ninguna gracia a quienes venían operando en ellos con otra forma de hacer, principios y estructuras empresariales. Pero las empresas colaborativas no sólo desvían el negocio ya existente hacia ellas, sino que en muchos casos aumentan el valor del mercado en forma de nuevos servicios, nuevos productos y atrayendo usuarios que no hubieran contratado ese servicio o comprado ese producto si no se lo hubieran ofrecido en forma colaborativa.

De izquierda a derecha: José Martínez Ferreiro ( Socio de Ernst & Young) y Angel Mesado (Public Policy Manager de Airbnb). © Eastwind.

Martínez Ferreiro subrayó que “las empresas que operan en el segmento de economía colaborativa no sólo desvían hacia ellas parte del negocio que venían cubriendo las compañías tradicionales, por así llamarlas. En muchos casos, dijo, en realidad están aumentando el mercado porque quienes contratan con ellas no habrían realizado la compra o actividad de no existir oferta de ese tipo”.

De hecho, adelantó, “en el estudio que estamos llevando a cabo intentamos cuantificar el nuevo negocio,” el negocio neto que aportan estas empresas y que se añade al valor del mercado base.
En algunos casos, como sucede con Bla Bla Car , la aportación es clara porque ofrecen trayectos no cubiertos por ninguna ruta de transporte tradicional. En este caso la empresa colaborativa ofrece servicios que no existían.

Más allá del ahorro: Los casos Bla Bla Car y Airbnb

Aparte de los ahorros en el precio de productos y servicios que la economía colaborativa reporta a los usuarios, también genera beneficios sociales y medioambientales en muchos casos.

Ángel Mesado (Public Policy Manager de Airbnb) y Jaime Rodríguez (General Manager España y Portugal de Bla Bla Car) proporcionaron algunos datos sobre sus respectivas plataformas.

En el caso de Bla Bla Car, han usado el servicio más de 3,5 millones de usuarios en nuestro país.

Jaime Rodríguez (General Manager España y Portugal de Bla Bla Car). © Eastwind.

“Cuando llegamos a España la media de edad del usuario era de 27 años y ahora es por encima de 35, se está generalizando el uso del servicio.  En segmentos de población entre los 40 y los 50 años vemos que se está creciendo de forma acelerada. El 46% de los usuarios en España son mujeres y estas sacan mejor nota que los hombres en las calificaciones, lo que debe querer decir que conducen mejor”

“En los últimos meses con el uso de Bla Bla Car se han dejado de emitir 90.000 toneladas de CO2” afirmó Jaime Rodríguez (General Manager Spain & Portugal en BlaBlaCar) quien añadió que otro efecto importante, aunque quizá en el caso de su compañía se ve menos, es el impacto turístico de la actividad. “Y es que hay una cosa”, dijo, “que en la medida en que las empresas colaborativas ganan en volumen, en densidad, también ganamos en capilaridad. En el caso de Bla Bla Car dos tercios de los viajes que se ofrecen no tienen equivalentes tradicionales. El año pasado hubo en Bla Bla Car 46.000 trayectos diferentes (combinaciones diferentes entre punto de origen y de llegada). Esto tiene un efecto muy potente en la conectividad entre ciudades, tiene un efecto muy potente que todavía tenemos que ser capaces de cuantificar en cuanto a la mayor movilidad de las personas, y, obviamente tiene un impacto turístico. En España aproximadamente el 3% de los viajes que se hacen con Bla Bla Car son entre Portugal y España y entre Francia y España, por lo tanto hay mucho por explorar pero estamos empezando a tener una visión mucho más clara del impacto de las actividades que hacemos.”

Ángel Mesado (Airbnb) informó de que los anfitriones suelen ofrecer por regla general en la plataforma tan sólo un inmueble, y que en muchos casos el dinero que obtienen haciéndolo sirve para financiar actividades de emprendimiento de los propios anfitriones.
“En Airbnb la mayoría de los anfitriones son mujeres, no sólo en España, sino en todas partes del mundo, aproximadamente el 54-55% son mujeres”, comentó.

Angel Mesado (Public Policy Manager de Airbnb). © Eastwind.

“La compañía cuenta con datos del gasto que realizan quienes se alojan empleando la plataforma, sabe que la estancia media es superior y que esta forma de viajar genera unas mejores relaciones con el destino en términos de compras de proximidad (en establecimientos localizados en las inmediaciones del alojamiento).”

Mesado continuó explicando que “Airbnb también ve la procedencia de los viajeros a través de la plataforma, que en líneas generales se corresponden con las grandes tendencias nivel global”, pero “se observa un cambio generacional”. Mesado reconoció, que en el caso de Airbnb, “los millennials son los que más usan la plataforma y que también lo hacen los viajeros de largo recorrido (Norteamérica-Europa, Asia-Europa).

Mesado subrayó que intentaban medir igualmente otras dimensiones, como el impacto sobre el emprendimiento, del que hemos hablado más arriba: “Tenemos informes sobre gente mayor, que son una buena parte de los anfitriones, no tanto en cantidad, como en calidad. Acostumbran a ser los que ofrecen la mejor experiencia. También tenemos informes sobre impactos medioambientales con unos indicadores ya muy estándar que muestran que desde el momento en que un mayor número de personas viajan sin necesidad de que los destinos, las ciudades, construyan más edificios, más equipamientos y gasten más energía, esto genera unas dinámicas desde el punto de vista medioambiental espectaculares.”

“En 2016” ,comentó el rpresentante de Airbnb, “se ha ahorrado en Europa la energía equivalente a 500.000 viviendas, en el mismo año el ahorro de agua en Europa ha sido el equivalente al de 9000 piscinas olímpicas y se ha dejado de emitir CO2 por el equivalente 1,5 millones de coches”.

Los datos, algo fundamental, y no sólo de cara a la Administración

Todos coincidieron en que tener y saber analizar los datos de la actividad es fundamental en varios frentes. El primero, el de las propias empresas, de cara a crecer. En segundo lugar, de cara a ser tenidos en cuenta y entendidos por las Administraciones Públicas y en tercer lugar, de cara a vencer las resistencias y prejuicios frente a estos nuevos negocios, tanto por parte de los que ya operan en el mercado, como por parte de los poderes públicos evitando así prohibiciones, regulaciones restrictivas o no adecuadas a la actividad. También son fundamentales los datos a la hora de captar usuarios potenciales.

© Eastwind.

Dejando aparte los casos de la Generalitat de Catalunya, la CNMC y la Comisión Europea, los participantes en la mesa redonda coincidieron en que los poderes públicos han mostrado poca o nula capacidad o voluntad para incluir a la economía colaborativa en estadísticas oficiales como las del INE. Reconocieron no obstante, la dificultad de establecer criterios para hacerlo y sobre todo de establecer parámetros y criterios que generen datos comparables dentro y fuera de nuestras fronteras.

Imagen sobre el titular.- De izquierda a derecha: José Martínez Ferreiro ( Socio de Ernst & Young), Angel Mesado (Public Policy Manager de Airbnb), Isabel Benítez (responsable de comunicación de adigital), Sara Rodríguez (Manager de Asuntos Públicos y Relaciones Institucionales de adigital ) y  Jaime Rodríguez (General Manager España y Portugal de Bla Bla Car). © Eastwind.

Eastwind links relacionados:

#SharingMadrid.- La economia colaborativa española en cifras (video)

Fitur 2016.- La economía colaborativa revoluciona el turismo (video):

Intervinieron en la mesa redonda en la que, además de presentar a cada una de estas empresas se habló también de seguridad, regulación y evolución de los nuevos negocios colaborativos:
Angel Mesado, Responsable de Asuntos Públicos de AIRBNB en España y Portugal
Patricia González, Head of Properties Expansion de BeMate
Mónica Figuerola, Experta en Economía Colaborativa
Jaime Rodríguez de Santiago-Concha, Country Manager Spain & Portugal de Blablacar
Antonio López de Ávila, Presidente de SEGITTUR, moderó y condujo la mesa redonda.

Fitur Know How and Export I (video):

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