El IPC podría subir en España por encima del 3% de aquí al verano, y el PIB de nuestro país podría reducir su crecimiento en dos décimas con respecto a lo anticipado. Este es el pronóstico de FUNCAS suponiendo que el conflicto bélico iniciado por EEUU e Israel en Irán quede limitado a tres meses.
FUNCAS basa su opinión fundamentalmente en el análisis de los canales de transmisión de los precios de mercado a la economía española, o lo que es los mismo en la elasticidad de los precios de la cesta de la compra y coste doméstico de la energía con respeto a la elevación de los precios de gas y petróleo en los mercados mayoristas de energía. Aunque el incremento de los precios de la energía no es la única variable que afectaría al incremento del precio de la cesta de la compra, el IPC y la economía española.
De manera general, señala FUNCAS, «el incremento del precio del petróleo impacta en el IPC a través de su efecto sobre el precio de los combustibles (gasolina y gasóleo de automoción), mientras que el precio del gas natural,tomando como mercado de referencia el Mibgas, repercute en dos componentes del IPC: el gas natural para uso doméstico y la electricidad.»
«Teniendo en cuenta las correlaciones históricas» (ver gráficos incluidos más abajo), el mencionado think tank estima que «un incremento del 10% del precio del petróleo añade una décima de IPC, y una subida del 10% del precio del gas redunda en una subida del índice de precios de igual magnitud.»

Recordemos que e pasado fin de semana los ejércitos de Israel y Estados Unidos lanzaron un ataque sobre Irán. Concretamente el 1 de marzo el Presidente de EEUU, Donald Trump, anuncia la muerte del líder supremo iraní Alí Jamenei en el marco del mencionado ataque, una operación con el objetivo declarado de forzar un cambio de régimen en Irán.
Lejos de rendirse incondicionalmente el Régimen de los Ayatolahs le han plantado cara a Israel y EEUU llevando a cabo ataques en Qatar, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Jordania e Irak, además de Israel, en un intento de internacionalizar lo más posible el conflicto implicando en él a países que podrían presionar a EEUU para que le ponga fin. Los drones iraníes también han atacado objetivos enTurquía, Chipre y Azerbaiyan.
El ataque EEUU-Israel ha dado lugar, por tanto a una respuesta por parte del régimen teocrático generando un ciclo de hostilidades que se ha extendido en toda la región. Hostilidades que están afectando gravemente el funcionamiento de las economías de Oriente Próximo y al
suministro no sólo de energía sino de otros productos como los fertilizantes desde la región a todo el mundo.
En el momento en el que el think tank de la Fundación de las Cajas de Ahorros el estrecho de Ormuz, por el que transita cerca de la quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos, está prácticamente cerrado, y el transporte de mercancías se ha reducido drásticamente en toda la zona.
FUNCAS se inclina a pronosticar una duración del conflicto limitada en el tiempo atendiendo a dos hechos: «En primer lugar», señala, «el arsenal militar de Irán se ha visto fuertemente debilitado por la magnitud de los ataques…»En segundo lugar, es probable que el apoyo de la ciudadanía norteamericana vaya disminuyendo a medida que se prolonga el conflicto…». Un aumento significativo del precio del galón de gasolina y el coste presupuestario de mantener esta guerra serán decisivos a la hora de restar apoyo popular a Trump y esto podría conducir al Presidente de los EEUU a poner fin al conflicto.
No obstante, el mencionado think tank advierte de que: » si la contienda se prolongara por más tiempo, o si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave dando lugar a disrupciones importantes en los flujos de productos energéticos, el escenario sería significativamente más negativo.»
Efecto negativo limitado sobre IPC y PIB a corto plazo
El IPC podría elevarse ligeramente por encima del 3% de aquí al verano, antes de retroceder y acercarse al 2,5% previsto antes del conflicto para finales de año, y el conflicto podría restar dos décimas de crecimiento al Producto Interior española en 2026, señala FUNCAS.
El encarecimiento de los productos energéticos genera dos efectos inflacionarios que prodcirían un decremento en el crecimiento del PIB.
El primero de ellos sobre la cesta de la compra de los ciudadanos. Una subida de precio que se traslada de forma directa e inmediata a través de su impacto sobre los costes de los combustibles y de la electricidad.
El segundo efecto inflacionario se plasma en el aumento en los costes de producción, que serían trasladados a lo largo de la cadena de producción hacia el consumidor final.
Los efectos inflacionarios descritos podrían redundar en un descenso en el crecimiento del PIB de tres maneras:
La primera el descenso del consumo privado interno, principal motor del crecimiento a corto plazo. El encarecimiento de la cesta de la compra retraería el avance del consumo privado de otros productos y servicios.
La segunda vía de transmisión sería el descenso de las exportaciones por el impacto negativo sobre la actividad económica en el resto de países.
La tercera vía de impacto sería el descenso del turismo, otro de los motores de crecimiento de peso en nuestra economía. El ingreso turístico se resentiría por el encarecimiento de los viajes en avión y del impacto general de la inflación sobre la capacidad adquisitiva de los visitantes.
No obstante FUNCAS no descarta que el efecto negativo de la inflación energética sobre el ingreso turístico pudiera verse compensado, al menos parcialmente, por el aumento del atractivo de españa como destino mediterráneo seguro frente a otros más cercanos a la zona en conflicto, los cuales serían percibidos como destinos menos seguros.
Por último la inseguridad y efectos inflacionarios producidos por la guerra en Irán podrían reducir el nivel de inversión generadora de crecimiento en nuestro PIB. Podrían paralizarse o postponerse muchas decisiones de inversión debido a la incertidumbre derivada del conflicto.




Las consideraciones de FUNCAS se basan en que durante los próximos tres meses se mantendrán los niveles de precio alcanzados por el Brent (tipo de petróleo ligero y dulce, utilizado como referencia principal para los precios del crudo en Europa, África y Oriente Medio) y el Mibgas (Mercado Ibérico del Gas) en el momento del cierre de la previsión -ver las gráficas incluidas sobre este párrafo- . Las previsiones se basan igualmente en las elasticidades comentadas más arriba (que un incremento del 10% del precio del petróleo añade una décima de IPC, y una subida del 10% del precio del gas produce una subida del índice de precios de igual magnitud).
Dos claves que determinarán el impacto: Duración y severidad del conflicto
FUNCAS considera dos elementos principales, duración del conflicto y gravedad de los daños perpetrados en infraestructuras productivas clave, como determinantes a la hora de calibrar el impacto negativo del conflicto iraní sobre la economía global y la española.
«La economía mundial dispone de colchones para aguantar el cierre del estrecho de Ormuz durante un tiempo limitado: el volumen de hidrocarburos almacenados en los países importadores, o la disponibilidad de una capacidad productiva rápidamente movilizable en los países productores alejados de la zona de conflicto, permiten amortiguar los efectos de una interrupción transitoria del abastecimiento.
Una conflagración prolongada, sin embargo, agotaría esos colchones y entrañaría una desorganización de la cadena productiva, con importantes consecuencias sobre los precios, como ha sido el caso de la guerra de Ucrania,» señala el think tank.
Posibles daños en infraestructuras productivas clave
Una de las claves que determinará el impacto del conflicto radica en la envergadura de los daños en la capacidad de producción de la región.
Según las informaciones disponibles, la escalada bélica ha afectado algunas de
las principales infraestructuras.

Preocupa que la mayor planta de producción de gas licuado del mundo, situada en Qatar, haya suspendido su actividad como consecuencia de los ataques, y que la empresa operadora también haya interrumpido la producción de fertilizantes.
Por otra parte, una de las mayores refinerías de Arabia Saudi ha suspendido su actividad por los daños producidos por los drones en sus instalaciones.
Se añade la parálisis del mayor yacimiento petrolífero de Irak.
Además, aunque el principal objetivo de la ofensiva sobre Irán parece haber sido la destrucción del potencial militar, se desconoce en qué media los ataques han afectado su capacidad de extracción de hidrocarburos o la infraestructura exportadora.
Parálisis del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz: riesgo para la seguridad en el suministro y factor inflacionario
«El cierre del estrecho de Ormuz redunda en una parálisis del transporte marítimo que abocará a la suspensión de la producción de hidrocarburos destinada a la exportación, salvo la pequeña parte que puede enviarse por oleoducto.

La peligrosidad del tránsito por una amplia zona que va del Golfo de Omán al Mar Rojo ha encarecido el coste de los seguros, alargando también los tiempos de transporte, con efectos que pueden prolongarse un cierto tiempo, más allá de lo que dure el conflicto propiamente dicho», explica FUNCAS
La guerra no durará más allá de tres meses, aventura FUNCAS
Varias circunstancias conducen a Funcas a opinar que el conflicto no durará más allás de tres meses:
«En primer lugar, el arsenal militar de Irán se ha visto fuertemente debilitado por la magnitud de los ataques, si bien todavía dispone de una importante reserva de drones con una capacidad de destrucción significativa y un bajo coste (cercano a $30.000 por unidad).
En segundo lugar, es probable que el apoyo de la ciudadanía norteamericana vaya disminuyendo a medida que se prolonga el conflicto, y que su impacto se vaya percibiendo en el día a día.
Esta semana, el precio de un galón de gasolina ha superado el umbral psicológico de los $3, lo cual no puede más que acrecentar el descontento, a pocos meses de las elecciones de medio mandato.
A ello se añade el impacto presupuestario de la guerra, como lo evidencia el hecho de que cada misil utilizado para interceptar un dron costaría cerca de $4 millones,» indica el think tank, el cual concluye: «Teniendo en cuenta todos estos factores, la hipótesis de un conflicto de una duración total de tres meses, incluyendo el tiempo necesario para restablecer la producción, parece la más plausible, de momento.
Esta hipótesis es compatible con la evolución de los mercados a plazo, que apuntan a una cierta relajación de los precios del petróleo en los próximos meses.»
Imagen sobre el titular.- Cuarto día de bombardeos en Teherán. Imagen de Avash Media tomada el 6 de marzo de 2026 y descargada a través de Wikimedia Commons. Para ver la fotografía original y leer los términos de la licencia (Creative commons 4.0) clic aquí .
Eastwind links relacionados:
La política de Trump, uno de los principales riesgos para la economía global
Hoy aprende la lección de Trump Nicolás Maduro…..mañana, ¿a quién le tocará?
Groenlandia rechaza la oferta de Trump.- Ojalá se quedara en simple rabieta….;-)













