Los trabajadores inmigrantes son necesarios para amortiguar los problemas económicos derivados de una población envejecida, aunque ni lograrán invertir esta tendencia, ni la consiguiente reducción en la tasa de productividad ni los desajustes entre oferta y demanda en el mercado laboral nacional, advierte el Banco de España
La población española se situaba a 1 de octubre de 2024 (último dato disponible) en un máximo histórico 48.946.035 ciudadanos. Este récord supone un incremento de 1,5 millones de ciudadanos desde el 1 de enero de 2022, de los cuales el 84% (1.260.000) son inmigrantes.
Visto de otro modo, los españoles tan sólo han contribuido al crecimiento de la población de nuestro país ‘dando a luz’ 232.000 españoles. Una cifra de todo punto insuficiente para cubrir las necesidades de trabajadores de las empresas españolas, para sostener en un futuro no tan lejano el sistema de pensiones y para mantener viva la esperanza de crecimiento de nuestra nación.
Esta información estadística ha sido difundida hoy por FUNCAS con la consideración de dato del año, y no es para menos.
Sobre todo si tenemos en cuenta que , como indicó en abril de 2024 Pablo Hernández de Cos todavía entonces Gobernador del Banco de España: «La economía española se encuentra inmersa en un proceso de envejecimiento poblacional, que se intensificará en las próximas décadas y que será más acusado que el de otros países de nuestro entorno. De acuerdo con las proyecciones de Eurostat, entre 2023 y 2053 la tasa de dependencia (la ratio entre los mayores de 66 años y el colectivo de entre 16 y 66 años) en España aumentará en 27,2 puntos porcentuales (pp), hasta el 53,8%, mientras que en el promedio de la UE el incremento será de 16,6 pp, hasta el 45,8%.
Si a los datos de crecimiento demográfico, a las proyecciones sobre envejecimiento y las previsiones de aumento de la tasa de dependencia añadimos que de acuerdo con las estadísticas de afiliación a la Seguridad Social son precisamente trabajadores inmigrantes los que han ocupado el 40% de los empleos nuevos generados por la economía española entre el primer trimestre de 2022 y el tercer trimestre de 2024, este colectivo se perfila como un factor de producción vital, dentro del de población en edad laboral, sin el cual nuestro país no podrá sobrevivir, mucho menos crecer, desde el punto de vista económico.
Aunque sólo fuera por esta razón, sin dejar de lado por supuesto consideraciones de pura humanidad y solidaridad, deberíamos mirar con menos recelos el fenómeno migratorio.

Cierto que los trabajadores inmigrantes son necesarios aunque no bastarán para solucionar el problema de envejecimiento de la población y los desajustes entre oferta y demanda en el mercado laboral español que puedan presentarse en el futuro. Así lo ha indicado el Banco de España en su Informe Anual sobre la Economía Española 2023 publicado el 30 de abril de 2024 el cual dice literalmente: «Los flujos migratorios han registrado un dinamismo muy elevado en los últimos años, pero no parece probable que puedan evitar el proceso de envejecimiento poblacional en el que se encuentra inmerso nuestro país, ni resolver por completo los desajustes que podrían surgir en el mercado de trabajo español en el futuro.»
Trabajan más en sectores y ocupaciones menos demandados por los españoles
El 13,4% del total de afiliados a la Seguridad Social en el tercer trimestre de 2024 eran extranjeros, dos puntos porcentuales más que a comienzos de 2022, indica FUNCAS.
La Encuesta de Población Activa (EPA) muestra que los trabajadores extranjeros pesan más que los españoles en el crecimiento del empleo dentro del mencionado periodo. Suponen un 45% del total. Además el 57% del incremento de la población activa, es decir, de la aportación de nueva mano de obra a la economía se logró gracias a trabajadores inmigrantes.
En sectores como la hostelería, el comercio y la construcción el porcentaje de trabajadores extranjeros en el total de nueva mano de obra empleada se ha situado entre el 45% y el 60%. En el sector agrícola el porcentaje se eleva hasta el 80%.
El 15% del total de ocupados actuales son, según la EPA, de nacionalidad extranjera, frente a un 12,7% en el primer trimestre de 2022.
La Encuesta de Población Activa (EPA) mostraba a finales de 2023 que dentro del colectivo de extranjeros que llevaban menos de 1 año en España, alrededor del 80% de aquellos en edad de trabajar no tenían estudios universitarios y más del 70% trabajaban en actividades de baja cualificación, como servicio doméstico, construcción, comercio y hostelería. Estos porcentajes son similares a los de 2008 (el 87,4% y el 60,4%, respectivamente).
Estas cifras contrastan con las que se registraban en el caso de los españoles nativos: Menos del 29% de los mismos trabajaba en ocupaciones de baja cualificación en 2023.
Estos datos, citados por el Banco de España en su Informe Anual sobre la Economía Española 2023 publicado en abril de 2024, confirman el informe de FUNCAS aunque el Banco Central Español también atisba un cierto cambio de tendencia con un incipiente crecimiento del porcentaje de inmigrantes empleados en trabajos que exigen un mayor grado de cualificación, incluso estudios universitarios.
Beneficio demográfico donde la despoblación constituye un problema
Según indican los datos examinados por FUNCAS, todas las comunidades autónomas han experimentado un fuerte ascenso de la población extranjera, que ha más que compensado la pérdida de población española (salvo en Extremadura, única comunidad donde la población total ha descendido en el mismo periodo) (ver mapa incluido más abajo).

La entrada de inmigrantes ha sido especialmente pronunciada en algunas de las regiones más amenazadas por el declive demográfico, como Asturias, Castilla y León y Galicia. A la inversa, el crecimiento de la población extranjera ha sido menor, en general, en los territorios donde su peso era ya elevado, como Baleares, Canarias o Cataluña.
España necesitaría permitir la entrada de cerca de 30 millones de inmigrantes en edad laboral para mantener constante la tasa de dependencia durante los próximos 30 años
En la etapa de expansión previa a la crisis de 2008 la población registró un crecimiento muy intenso, procedente en un 70% de la inmigración. Con el estallido de la crisis el crecimiento se ralentizó, e incluso de 2012 a 2015 la población total descendió debido a la salida de población inmigrante.
A partir de 2016 el número de habitantes volvió a aumentar, aunque a ritmos más moderados, estancándose en 2020 y 2021, los años de la pandemia. A partir de 2022 comienza una nueva etapa de fuerte crecimiento, sustentada, como en los primeros años de siglo, en la aportación de población inmigrante.
De acuerdo con el Informe Anual sobre la Economía Española 2023 publicado por el Banco de España en abril de 2024:»…las llegadas netas de extranjeros (cerca de 5 millones entre 2002 y 2022) se han convertido prácticamente en la única fuente de crecimiento de la población residente en España .
De este modo, desde 2002 el porcentaje de residentes nacidos fuera de nuestro país ha aumentado en casi 12 puntos porcentuales (pp), hasta situarse por encima del 17%».

No obstante, el Banco de España también señala en el mencionado Informe: » La capacidad de los flujos migratorios para mitigar de forma apreciable el proceso de envejecimiento poblacional es limitada.»…» En particular, para que la tasa de dependencia en España se mantuviese constante a lo largo de los próximos 30 años, el tamaño del colectivo nacido en el extranjero en edad de trabajar tendría que ser tres veces mayor que el contemplado por el INE en sus proyecciones de población más recientes».
Teniendo en cuenta que el INE estima que los flujos migratorios supondrán, hasta el año 2053, una ganancia neta de población de casi 10 millones de personas en términos acumulados, el Banco de España estaría hablando de una cifra alrededor de los 30 millones.
Contribuyen a amortiguar el descenso en la tasa de actividad por el envejecimiento de la población autóctona
Los inmigrantes también han amortiguado significativamente la reducción de la tasa de actividad.
La tasa de actividad (cociente entre la población activa y la población total) en nuestro país se ha reducido 3,4 puntos porcentuales (pp) entre 2012 y 2022 debido al envejecimiento de la población española. Los inmigrantes han amortiguado este proceso de descenso de la tasa de actividad aunque la mano de obra extranjera difícilmente podrá solucionar el problema por sí sola.

De acuerdo con el Informe sobre El Impacto del Envejecimiento Poblacional sobre la Evolución de la Tasa de actividad en España publicado por el banco de España el 31 de agosto de 2023, si incluimos a los trabajadores inmigrantes en la ecuación se ve que la tasa de actividad en 2022 ha sido 4,2 puntos porcentuales (pp) más elevada (el 60,7% , en lugar del 56% considerando sólo a la población autóctona).
En otras palabras la evolución de la participación laboral de la población extranjera habría contribuido a mitigar el impacto del envejecimiento sobre la tasa agregada de actividad en unos 0,8 pp desde 2012.

Podemos concluir por tanto y así lo estima el Banco de España, que otro factor demográfico sucedido durante el periodo 2012-2022 ha sido el aumento de la población inmigrante en algo más de un millón de personas en el tramo de mayores de 16 años, dado que este grupo de población es de media más joven y presenta mayores tasas de participación laboral y por ello ha contribuido significativamente aunque sólo parcialmente el impacto del envejecimiento en la tasa de ocupación española.
Imagen sobre el titular.- Estudiantes del curso de ayudante de cocina organizado por la Fundación Escuela de Oficios con el patrocinio de LaCaixa.
Links externos relacionados:
Banco de España: Informe Anual sobre la Economía Española 2023













