A pesar de la reducción progresiva del número de empresas públicas (con capital Estatal, de ahora en adelante EPs) que el Gobierno de la RPC (República Popular China) ha venido llevando a cabo desde 1990, hoy por hoy el panorama económico del país sigue dominado por ellas. Unas compañías que registran una productividad muy inferior a la de las privadas, pero que acaparan la mayor parte de la financiación, lastrando de este modo el crecimiento económico y la productividad en el gigante asiático.
Al menos esto es lo que afirma el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su último Análisis de Cuestiones Seleccionadas relativo a la RPC, publicado el viernes 15 de enero de 2021.
Este análisis ha sido difundido pocos días después de que la Unión Europea anunciara a bombo y platillo que había logrado cerrar con la RPC un acuerdo político que propiciará un tratamiento más justo para compañías europeas por parte del gobierno chino. Entre las mejores, la eliminación de las transferencias de tecnología obligatorias que hoy deben realizar las compañías europeas operativas en el país.
No obstante, aparte de las prácticas sobre transferencias tecnológicas y otras del tipo a las cuales se ven sometidas las compañías extranjeras en el mercado chino, éstas se enfrentan además con el reto de operar en multitud de sectores plagados de empresas estatales (EPs, las cuales obtienen con cierta facilidad financiación a menor interés debido al apoyo, garantías y otro tipo de respaldo, por parte del Estado de la RPC. Y esto, a pesar de que las mencionadas EPs alcanzan en su mayoría niveles de productividad y rentabilidad muy inferiores a las de sus competidoras con capital privado.
El problema va más allá de la desventaja competitiva que la situación descrita genera tanto para las empresas privadas chinas como para las compañías extranjeras. El exceso de empresas públicas menos eficientes está lastrando el crecimiento y la productividad de la economía del gigante asiático.
Algo mejor, pero todavía lejos de la mayoría de las economías desarrolladas y en desarrollo
El FMI reconoce que el número de EPs se ha reducido de forma significativa en la RPC desde el nivel de 1980, año en el cual el total de los activos en manos de este tipo de compañías representaba el 194% del PIB total del país.
Concretamente el número de EPs ha decrecido en alrededor de dos tercios dentro de los sectores industriales en su conjunto, lo que ha generado además un gran descenso del número de trabajadores urbanos al servicio de este tipo de empresas.

Pero las empresas estatales del gigante asiático continúan operando en todos los sectores de la economía, mientras que en otros sus operaciones generalmente se concentran tan sólo en unos pocos (principalmente transporte, servicios públicos y finanzas).
Mientras que las empresas que cotizan en bolsa son solo un pequeño grupo de todas las registradas, representan una parte sustancial de la actividad económica china: el 6% PIB y el 10% del valor agregado manufacturero en 2019.

Entre las empresas que cotizan en bolsa, las estatales aportan una gran parte del producción en todas las industrias, aunque esta proporción ha disminuido con el tiempo.
En 2019, las EPs representaban el 29% del total de las cotizadas y el 57% del valor agregado de las mismas, con una heterogeneidad considerable entre los sectores.
Las empresas estatales tienden a ser mucho más grandes que las privadas cotizadas, y la empresa pública típica emplea más del doble de trabajadores que la típica cotizada.
El FMI reconoce que algunas de las empresas estatales que continúan funcionando en el país asiático se han convertido en líderes de la industria, y muchas se cuentan además entre las empresas más grandes del mundo (de acuerdo con el último Monitor Fiscal del FMI).
Sin embargo, a pesar de las mejoras en los últimos años, las empresas estatales siguen teniendo un de nivel desempeño inferior al de las empresas privadas.
Menos rentables que las privadas
A fines de 2019, las empresas estatales industriales (para las que los datos están disponibles) seguían siendo menos rentables que las empresas privadas, y una mayor proporción de empresas estatales tenían pérdidas.
Al mismo tiempo, las compañías públicas han continuado recibiendo una mayor proporción de la financiación bancaria disponible en el país y siguen consiguiendo tipos de interés más bajas sobre sus pasivos, probablemente debido a la existencia de garantías gubernamentales implícitas que lo propician.

Fuente de las imágenes, Análisis de Asuntos Puntuales de la Economía China, publicado el 15 de enero de 2021 por el FMI.
Muchas empresas estatales son claramente rentables y productivas, incluso comparadas con las empresas públicas.
Sin embargo, existe una gran brecha estadísticamente significativa entre la productividad promedio de las empresas estatales chinas y las privadas, que se amplió al 30% durante la crisis financiera global. El Gap se ha reducido algo, hasta el 20% por ciento a partir de 2019.

El FMI añade que la diferencias de rentabilidad son particularmente grandes en sectores como los servicios públicos, el transporte y la fabricación de acero. Que son más pequeñas en los sectores de alta tecnología, como los servicios de TI (tecnologías de la información), la fabricación de productos farmacéuticos y los equipos médicos.
Además, los sectores con mayores brechas en la productividad de los ingresos son también aquellos en los que las empresas estatales representan una mayor proporción de la producción y los insumos, lo que amplifica el impacto distorsionador de estas diferencias negativas.
Una situación difícil de cambiar
El hecho de que las empresas Estatales operen, incluso qe sean líderes del mercado en casi todos los sectores económicos del país complica la solución del problema, subraya el FMI, pero no es éste el único lastre para el crecimiento de China debido al gran numero de Eps.
Dice el análisis del Fondo Monetario Internacional concretamente: «Tradicionalmente, la presencia de las EPs se ha justificado por la necesidad de corregir fallas de mercado que impiden la prestación eficiente de servicios a la población o la producción de bienes esenciales o insumos industriales (OCDE, 2018).

«Los gobiernos también han utilizado las empresas estatales para implementar políticas industriales, estabilizar el empleo o proteger la seguridad nacional (OCDE, 2018). Algunos de estos factores actúan en China, donde las empresas estatales han desempeñado un papel en el apoyo a la economía y el empleo durante las recesiones (incluso durante la última crisis de COVID-19) y brindan servicios de salud y pensiones a la población (Monitor Fiscal del FMI).
«Si las empresas estatales no pueden recuperar adecuadamente los costes de las funciones no económicas que se les pide que cumplan, su desempeño y rentabilidad pueden verse afectados. Por lo tanto, es necesario un enfoque integral de los esfuerzos de reforma, que abarque la amplia gama de funciones que se les pide a las empresas estatales que cubran.
Por ejemplo, si bien las empresas públicas se utilizan a menudo para mantener la estabilidad del empleo, la mejora del sistema de seguridad social protegería a los trabajadores sobre los puestos de trabajo y reduciría la carga sobre las empresas estatales.»
Ventajas de acometer una reforma de las EPs en China
El Fondo Monetario Internacional estima que la eliminación o reducción de las brechas de productividad de ingresos entre EPs y compañías privadas en China y podría aumentar la productividad de las empresas que cotizan en bolsa en aproximadamente un 6%.
Extrapolando los resultados del análisis llevado a cabo por FMI a la economía China en general el FMI calcula igualmente que las reformas necesarias aplicadas a las EPs podrían duplicar la tasa de crecimiento de la productividad total de los factores de producción (capital, trabajo y activos) durante cinco años.













