La semana pasada (21 de enero) fallecía Marçal Moliné, Académico de Honor en la Academia de la Publicidad desde 2009 y reconocido como uno de los grandes maestros del arte del vender más y mejor en nuestro país.
Nacido en Barcelona allá por el 1936, este periodista de formación fundó en 1971 la agencia MMLB, junto con Eddy Bosten, Joaquín Lorente y Miguel Monfort.
Ideólogo de MMLB, la agencia trajo a España una nueva concepción de la creatividad y del servicio al anunciante.
“MMLB was to Spain what DDB had been to the United States…at roughly the same time” (MMLB fue a España lo que DDB fue a los Estados Unidos y casi al mismo tiempo», subraya Mark Tungate en el libro “Ad Land, a Global History of Advertising”
Dejando aparte su faceta emprendedora Marçal Moliné también trabajó en otras varias agencias de primera fila creativa como Clarín, Carvis, Támden DDB y Bassat Ogilvy y llegó a participar como jurado del Festival Internacional de Creatividad Cannes Lions hasta en tres ocasiones.
Miembro de Fundación Mundo Ciudad, Moliné recibió además el Premio Nacional de Comunicación de la Generalidad de Cataluña y cuenta con un lugar en el salón de la fama del Festival Iberoamericano de la Publicidad.
Autor de varios libros que no tienen desperdicio

Manual del director creativo: (vender con rabia) (1982), La Comunicación activa: publicidad sólida (1988), o Malicia para vender con marca: método paso a paso combinando la técnica del marketing con la astucia de los maestros de la estrategia militar (1996) son considerados por muchos profesionales del sector como libros de lectura más que recomendable.
Uno de nuestros creativos pioneros dentro y fuera del sector publicitario
Casi todos los medios especializados en el sector han mencionado que Marçal Moliné recibió en 1974 el Clavel Medalla de Plata al Mejor Director de Cortometrajes en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges por Ta-ta-boom-boom. Pero lo que ninguno de estos medios ha subrayado es el hecho de que el mencionado corto de terror fue uno de los primeros éxitos de la producción cinematográfica en catalán dentro del Festival antes de que esto (producir en catalán y concursar sin doblaje) se convirtiera en algo normal.
En una palabra, Marçal Moliné no sólo practicó naturalmente su diversidad cultural, abriendo eficazmente camino para otros sin necesidad de ningún «procés», sino que además ha logrado ser considerado en todas sus facetas (creativo, estratega, ideólogo del servicio publicitario moderno, escritor, conferenciante y docente) como uno de los profesionales más relevantes de la publicidad española.














