Bezos compra The Washington Post: Cuando las barbas de tu vecino veas pelar…

El pasado 5 de julio, los medios de comunicacion españoles se hacían eco de una noticia que cuanto menos, parecía sorprendente, dados los repetidos augurios de muerte de los medios en papel que oímos y leemos a diario. El influyente Washington Post había sido adquirido por Amazon. Al menos eso aseguraron alguna radio y algun informativo televisivo por todos bien conocidos.
No era exactamente así. La operacion, por un valor de $250 millones al contado, que se consumará en un periodo aproximado de 60 días, es decir en octubre de este año, se realizaba a título personal por Jeffrey P. Bezos, fundador y Chief Executive de Amazon, lo que no es lo mismo. Y lo que me obliga a orientar en otro sentido el comentario que se ocurrió a bote pronto nada más conocer el hecho.

Un mito en apuros

Cuando las barbas de tu vecino veas pelar, echa las tuyas a remojar.
Uno de los grandes de la prensa estadounidense, un periódico que ha conseguido atraer la atención mundial por su buen hacer, tiene que cambiar de manos porque ya no aguanta económicamente. Algo grave y dramático está sucediendo en el panorama de los medios tradicionales. Fácilmente podemos imaginar el pesimista futuro que espera a otras cabeceras con menor arraigo, menos populares y consolidadas.

Porque si el responsable de destapar escándalos como el Water Gate, que costó la presidencia de EEUU a Richard Nixon o, sin ir más lejos, el reciente affaire sobre el programa de informacion de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense ha tenido que poner el cartel de “se vende”, esto de la crisis de los medios en papel no parece una broma.

Durante décadas, The Washington Post Co., igual que otras organizaciones propietarias de títulos de los que se hojean todavía, explican desde el periódico, no han sido capaces de escapar a las turbulencias financieras.

El ascenso de Internet y el cambio producido por la irrupcion de las nuevas tecnologías de la información han creado una masiva competencia frente a los medios convencionales, fragmentando audiencias y anunciantes.

Como consecuencia se ha alterado radicalmente el paisaje periodístico, produciéndose fusiones, quiebras y acuerdos para formar grupos entre compañías de soportes tradicionales y entre compañías propietarias de cabeceras de papel y medios audiovisuales. De todo esto hemos sido testigos también aquí, en España, lo mismo que de los lamentables despidos de personal y de la dramática caída de la inversion publicitaria, año tras año, durante los cinco de crisis que llevamos padecidos, y lo que queda. Puntualmente fuimos dejando constancia de estos extremos en eastwind marketing y comunicacion.

The Washington Post no se ha librado de la quema. Sus ingresos operativos descendieron un 44% durante los seis últimos años. La version online es muy popular, pero la circulación del diario y el dominical en papel han bajado un 7% durante los seis primeros meses de 2013.

Esto es lo qua ha conducido a que un diario ya mítico como el Post, fundado en 1877, y el conjunto de medios afiliados, haya pasado de las manos de la familia Graham, después de haberlo gestionado durante cuatro generaciones a engrosar las pertenencias de un empresario digital de pura cepa.

El acuerdo de compra incluye, además de The Whashington Post, su website, el Express, las Gazette Newspaper y el Southern Maryland Newsper en el área urbana de Washington, el The Fairfax Country Times, el periódico en español El Tiempo Latino y la planta de producción (Robinson Terminal) radicada en Springfield, así como la imprenta Comprint, situada en Gaitherburg y dedicada a la produccion de varias publicaciones militares.

Siguen controlados por la familia Graham, sin embargo, otros negocios de The Post Co., empresa que cambiará de nombre en lo sucesivo. Entre las compañías que no han sido vendidas se encuentran entre otras los sistemas de TV por cable y la Division de Educacion Kaplan, actualmente la más rentable de la sociedad.

La pregunta del millón

Jeffrey P. Bezos, de 49 años, se ha hecho multinillonario gracias a su acividad empresarial. Se le calcula una fortuna de €25.200 millones y no sabe nada de edicion de periódicos. Segun se dice, de hecho fue Donald E. Graham, Presidente y Chief Executive de Post Co., quien le asesoró en el montaje y puesta en marcha del Kindle por parte de Amazon.
Yo me pregunto qué le habrá visto un hombre de negocios forjado en el ámbito del comercio electrónico y la venta a distancia a un grupo de medios de comunicacion como el que hemos descrito, sobre todo teniendo en cuenta que no sabe nada del “media business”. ¿Acaso un periódico como el Post podría ser para parque empresarial de Bethos lo que un Rolls clásico o un pura sangre para el garaje o la cuadra de un nuevo rico de postín?.

La pregunta del millon es qué anda maquinando el Chief Executive de Amazon para el Washington Post y demás publicaciones. ¿Se sacará de la manga alguna fórmula mágica extraida de su experiencia en Amazon que haga viable la empresa periodística, o terminará vendiéndola de nuevo al mejor postor? La expectacion es lógica. Y no es para menos, dada la fama de inversor paciente y de estratega que acompaña al nuevo propietario.

La compañía que encabezará Bezos será privada. No cotizará en bolsa, y, por tanto, no tendrá que dar cuentas a nadie de las pérdidas o ganancias trimestralmente ni estará sujeta a presiones para incrementar los beneficios por parte de accionistas ansiosos de recibir el máximo retorno de sus inversiones, como ocurre con la actual compañía editora. Por tanto, el fundador de Amazon podrá experimentar con el papel a sus anchas.

Aun así, el futuro no se presenta muy halagüeño para los medios de comunicacion impresos y tradicionales. Habrá que ver qué saca Bezos de la chistera.

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