Teléfonos móviles: El Patio de Monipodio

He leído las denuncias en los periódicos. He escuchado muchas veces a los usuarios de telefonía, especialmente móvil, quejarse en antena. Me lo había contado además algún afectado. Y no daba crédito a mis ojos y oídos. Ahora nos ha tocado a mí y a mi hija sufrirlo en nuestra propia carne.

Me he pasado de Vodafone a Movistar, pero mi antiguo proveedor no quiere enterarse de que ya no me presta el servicio y sigue pasándome la factura, a pesar de haber reclamado y de haberles explicado a sus contactos telefónicos por tres veces – un auténtico coñazo – los motivos de mi baja, que en este caso no ha sido otro que la falta de cobertura.

Tengo ante mi vista las cifras de reclamaciones dadas a conocer por la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones. Durante el año 2009 este organismo recibió 30.423, lo que supuso un 23,3% más que durante el ejercicio anterior, a pesar de que las consultas se mantuvieron más o menos estables. Sin embargo las reclamaciones relativas a móviles se incrementaron en un 88% sobre las de 2008, acumulando prácticamente la mitad de las registradas – un 45% – en el sector telefonía. Los problemas para darse de baja y los conflictos relacionados con los SMS son los principales motivos de queja de los usuarios de móviles, seguidos de los SMS de servicios premium. Aquí no se salva nadie. Movistar, Orange, Vodafone, Yoigo…

Esto de los operadores de telefonía se está convirtiendo en una especie de Patio de Monipodio que pasa ya de castaño oscuro. Contratar el servicio resulta muy fácil, que te den de baja ya es otra cosa. Y acuden a estas argucias de seguir facturando no sé para qué.

El antiguo cliente se cabrea y, después de la experiencia, posiblemente la compañía no sólo lo haya perdido para siempre en ese servicio u otras ofertas, sino que se convierte, por el procedimiento del boca a oreja, en un agente disuasivo y difusor de hostilidad hacia la marca.

Flaco favor se hace a sí mismo el operador que realiza estas prácticas, que son todos.
Es una situación realmente aberrante. Están entrando en contradicción con sus propios planteamientos de marketing y neutralizando buena parte de los cuantiosos recursos invertidos en promociones, publicidad y comunicación en general, aparte de dañar muy seriamente la imagen del sector.

¡Ay, si el Lazarillo y el pícaro Guzmán de Alfarache levantaran la cabeza.! Volverían sin duda a la tumba por no poder competir.

Imagen sobre el titular.- Teléfonos atracadores. © Eastwind.

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