La agencia Tiempo BBDO Spain y Greenpeace han conseguido que 250.000 abejas firmen una petición en contra de los plaguicidas.
Cada firma «abejuna» va acompañada de una firma humana, la que en realidad cuenta para las Instituciones que deciden sobre los pesticidas que se pueden usar.
Un empeño creativo, hasta poético, que materializa una realidad, que las abejas y los seres humanos viajamos en el mismo barco y que no podemos sobrevivir si no colaboramos.

La petición trata de conseguir que en la UE mantenga y refuerce las actuales prohibiciones de plaguicidas que afectan a la supervivencia de las abejas y, por tanto, al proceso de polinización de frutales y otras muchas plantas de comer.
El objetivo en España es que el Magrama (Ministerio de Agricultura) establezca una hoja de ruta que prohiba otros plaguicidas igualmente peligrosos que están autorizados, que se apoye decididamente a la agricultura ecológica y se incremente ahasta los 7,6 millones de hectáreas la superficie dedicada a este tipo de agricultura para 2020.
El software de Glassworks obró el milagro: 258.531 trazos que se convirtieron en 250.000 firmas
«¿Había alguna manera de plasmar esta suma de esfuerzos?. Sí. Llegamos a la conclusión de que la petición de firmas también sería común, no sólo recogiendo firmas de personas, sino también recogiendo firmas de las propias protagonistas -las abejas- y llevarlas todas juntas al Ministerio de Agricultura. En realidad las abejas cuando vuelan dejan un trazo invisible en el aire, como si fuese una firma, así que nos propusimos materializar ese movimiento, dibujarlo, hacerlo realidad y convertirlo en firma».

Para lograrlo la agencia puso en contacto con Glassworks para desarrollar un software que trackeara los movimientos de las abejas y convertir su vuelo en metáfora de sus firmas. Pero se decidió ir un paso más allá y diseñar un sistema de tracking a tiempo real que permitiera seguir los vuelos en directo ante las colmenas. Xavi’s Lab, el departamento de proyectos especiales de Glassworks, desarrolló un software ad hoc para conseguirlo.
Xavi Tribó explica el desarrollo: «Se ha ideado un software que, grabando en tiempo real a las abejas, es capaz de discriminar su vuelo. Para hacerlo el programa crea puntos diferentes, cada uno asociado a una abeja, les asigna un identificador y marca su ruta de movimiento en el aire. Tras este proceso, se vectorizan todos los trazos y gracias a un algoritmo se discriminan los estéticamente más elegantes para terminar convirtiendo los vuelos en firmas».
Una serie documental y 100 cuadros
En vista del éxito, la agencia contactó con El Cangrejo, una de las productoras audiovisuales que más suenan actualmente en el panorama barcelonés. La productora se sumó al proyecto y convirtió la acción en una serie de vídeos documentales.
Durante el proceso surgió además algo que no estaba previsto. Cuando el equipo realizó las primeras pruebas descubrió que los trazos, en realidad eran pequeñas obras de arte. Por eso se escogieron 100 de los trazos, lo más artísticos, que se plasmaron en láminas con ayuda de un brazo robot, cedido por Universal Robots.

El brazo robot pintaba con tinta y pincel (a lo caligrafía japonesa) las firmas que eran seleccionadas por el equipo. Las láminas resultantes formarán parte una segunda fase del proyecto que se iniciará más adelante.
La muerte da abejas afecta al 70% de los cultivos en España
Luís Ferreirim, responsable de la campaña de Agricultura de Greenpeace explica la situación actual: «Fue en 2013, pasados casi 20 años de denuncias activas, cuando la Unión Europea prohibió cuatro de los plaguicidas más peligrosos para las abejas, gracias en parte a la presión ciudadana en toda Europa. Sin embargo estas prohibiciones son sólo parciales, no se aplican a todos los usos de estos plaguicidas. En España, por ejemplo, se siguen utilizando y todavía están autorizados más de 300 productos peligrosos para las abejas».
De acuerdo con los datos proporcionados por Greenpeace, las abejas tienen una función vital y el declive de sus poblaciones afectaría al 70% de los principales cultivos de la agricultura española.
Tomás Ferrándiz, Director Creativo, «en el fondo no se trata sólo de salvarlas a ellas, se trata también de salvarnos a nosotros mismos. Podríamos decir que ésta es una lucha común que nos implica a ambas especies».
Imagen sobre el titular.- Una de las abejas cuyo vuelo fue captado en forma de firma. © Tiempo BBDO
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