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El impuesto global sobre beneficios de las grandes multinacionales no eliminará el ‘tax shopping’ pero sí la tasa google

El pasado viernes la OCDE anunciaba a bombo y platillo que la comunidad internacional había llegado a un acuerdo fiscal sin precedentes para la era digital. Un sistema basado en dos pilares para gravar los beneficios de las grandes multinacionales a un tipo mínimo del 15%.

El acuerdo global que fija un impuesto de sociedades mínimo no busca, subraya la OCDE, eliminar la competencia fiscal, pero le impone limitaciones acordadas multilateralmente y hará que los países firmantes recauden alrededor de $150.000 millones en nuevos ingresos anualmente.
El convenio fue suscrito por 136 de los 140 países inicialmente interesados en el proyecto. Se adhirieron a él Irlanda, Estonia y Hungría, Estados que tradicionalmente han empleado su estructura impositiva una ventaja competitiva encaminada a hacerse atractivos como sede central para las corporaciones de todo el mundo. Con ellos el proyecto es apoyado por la totalidad de los miembros de la OCDE y del G20.
Han decidido no sumarse al acuerdo de fiscalidad global por el momento Kenya, Niger, Pakistán y Sri Lanka.

Este sistema impositivo mundial basado en dos pilares se presenta ante al cumbre de Ministros de Finanzas del G20 que se celebra hoy en Washington D.C. (EEUU) y se someterá a la aprobación de la cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del G20 que tendrá lugar en Roma a finales de este mismo mes de octubre.

Aparte de fijar una fiscalidad uniforme sobre los beneficios de las multinacionales la idea es queden sin efecto los impuestos nacionales sobre servicios digitales vigentes en algunos países como España.

El nuevo sistema impositivo global en dos pilares sobre los beneficios de las multinacionales comenzará a aplicarse, en principio, dentro de los Estados que hayan rubricado el acuerdo desde 2023 en adelante.

No obstante el Gobierno Sánchez ya prevé un tipo mínimo del 15% para el impuesto de sociedades en el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2022. El Gobierno de España ha indicado que se espera que el nuevo sistema de fiscalidad global encaminado a evitar la erosión de las bases tributarias en el impuesto de sociedades generará un aumento de la recaudación en España por el mencionado concepto cercano a los €400 millones en 2023.
Por el contrario, el Gobierno de coalición PSOE-Unidas Podemos no ha previsto en el Proyecto de Ley de Presupuestos para 2022 la derogación e la tasa google, al menos según las informaciones que se han dado sobre el mencionado proyecto de PGE cuyo envío a Las Cortes ha sido aprobado en el Consejo de Ministros del pasado 7 de octubre.

¿Se tendrán en cuenta los beneficios y ventas brutos o netos?

La nueva fiscalidad global sobre los beneficios de las grandes multinacionales se basa en dos pilares:

Pilar uno.- El 25% de los beneficios que excedan el margen del 10% obtenidos por las grandes multinacionales se redistribuirá a los mercados donde operan atendiendo a criterios de equidad prefijados sin importar si tienen sede o no en estos mercados.
Quedan sujetas al pilar uno las compañías que obtengan unas ventas globales por encima de los €20.000 millones
Se espera que la cantidad anual a redistribuir por la aplicación del pilar uno alcanzará los $120.000 millones y que quedarán sujetas a él alrededor de 100 de las mayores multinacionales del mundo.
Se espera que el incremento de ingresos fiscales por este concepto sea mayor para los países en desarrollo que para los países con economías desarrolladas.

Pilar dos.- Introduce un tipo impositivo del Impuesto de Sociedades mínimo global del 15%. Se aplicará a las empresas con ingresos superiores a €750 millones.
Se estima que su aplicación generará alrededor de $150.000 millones en ingresos fiscales globales adicionales anualmente.

El sistema en dos pilares generará beneficios adicionales derivados de la estabilización del sistema tributario internacional y de una mayor certeza tributaria para los contribuyentes y las Administraciones Fiscales, señala la OCDE.

Lo que no aclara la información proporcionada a los medios de momento es si los nuevos tipos uniformizados, el porcentaje de redistribución y lo umbrales que determinan si una multinacional queda sujeta a cada pilar se tendrán en cuenta las ventas y los beneficios brutos o los netos.
Una cuestión nada baladí, porque la norma internacional actúa sólo sobre el impuesto que grava los beneficios de las sociedades pero no controla el resto de la estructura fiscal de cada Estado firmante ni la contabilidad de cada multinacional.

Si se toman las cifras de ventas y beneficios brutos, no se evitará el ‘tax shopping’ porque lo que más conviene a cada empresa depende de una estructura fiscal compleja, no sólo del tipo del impuesto aplicable a sus beneficios.

Si se toman las cifras netas, no cabe duda de que las compañías tienen en sus manos instrumentos contables suficientes como para minorar su beneficio con el aumento de las partidas destinadas a provisiones por riesgo de insolvencia y otras hipotéticas ‘desgracias’.

Cuatro exenciones de peso

Quedan fuera del nuevo sistema impositivo global sobre los beneficios de las multinacionales las empresas mineras, las que presten servicios financieros regulados, las navieras y los fondos de pensiones.

La OCDE explica que estas exenciones se refieren a los beneficios de empresas y actividades que no son parte del problema que se pretende solucionar con el sistema de imposición corporativa global en dos pilares. Bien porque los beneficios obtenidos se encuentran ligados físicamente al lugar donde se obtienen y donde la compañía tiene su sede (empresas mineras y servicios financieros regulados). Bien porque la actividad de que se trate goza de un régimen fiscal específico, como en el caso de las empresas navieras (transporte marítimo) o los fondos de pensiones.

Adios a la tasa google y otros impuestos nacionales sobre servicios digitales

«El paquete de dos pilares prevé el statu quo y la eliminación de medidas unilaterales, como los Impuestos a los servicios digitales (ISD) y otras medidas similares,» dice la OCDE.

Varios países, entre los que se encuentra España, «han experimentado con estos impuestos en ausencia de una solución global acordada por todos los miembros, pero siempre como un segundo mejor enfoque».

«Los miembros del Marco Inclusivo entienden que las medidas unilaterales pueden resultar ineficaces y dar lugar a disputas con otros países, tanto porque pueden generar doble imposición, como porque pueden dar lugar a represalias comerciales.

Además los principales objetivos de estos ISDs son las principales empresas digitales, las cuales quedarían ahora sujetas al nuevo impuesto de sociedades global en virtud del pilar uno.

Los miembros del nuevo Marco Inclusivo reconocen que un enfoque coordinado es más eficaz que la proliferación de acciones unilaterales, las cuales generarían más incertidumbre para los contribuyentes y para el comercio, además de posibles tensiones entre gobiernos,» subraya la OCDE.

Imagen sobre el titular.- Tablero de ajedrez en la sede de Google en Palo Alto.© Google.

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