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La Superliga naufraga por el rechazo masivo de sus principales «clientes», los aficionados

Ni las presiones de gobiernos europeos como el de Francia o Reino Unido, ni las amenazas de la FIFA o la UEFA habrían podido, juzgados por medio, con la Superliga. Esa iniciativa de corte marcadamente económico encabezada por Florentino Pérez (Presidente del Real Madrid) que pretendía proporcionar a los aficionados un mejor espectáculo entre semana al tiempo que una «tabla de salvación» a las finanzas de los grandes clubes. Unos grandes clubes, endeudados hasta las cejas, ahora en riesgo de quiebra debido a la pandemia.

Ha sido el rechazo visceral a un proyecto «señorito» por parte de la mayoría de los «nada señoritos» aficionados al fútbol lo que ha empujado a la mayoría de los clubes que se han separado de la Superliga hasta ahora a abandonar el proyecto. Al menos eso parece si examinamos la mayoría de los comunicados de los clubes. Se disculpan con los aficionados por haberse subido al carro de esta liga para equipos de élite.

El mensaje del Atlético de Madrid desvinculándose de la Superliga es tan sólo un ejemplo: «Para el club es esencial la concordia entre todos los colectivos que integran la familia rojiblanca, especialmente nuestros aficionados.
La plantilla del primer equipo y su entrenador han mostrado su satisfacción por la decisión del club, al entender que los méritos deportivos deben primar por encima de cualquier otro criterio.»

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Felicidad en los rostros de los aficionados del Atlético de Madrid. Foto: Jesús García para el Atlético de Madrid

El asunto ha tomado tal proporción que el mismo diario del Vaticano L’Osservatore Romano se ha posicionado contra la Superliga con una columna de opinión firmada por Gaetano Vallini: «La esperanza es que se encuentre la manera de frenar este imprudente intento que, además de arrasar con lo poco creíble que queda en el mundo del fútbol, ​​corre el riesgo de hacer un daño incalculable a todo el movimiento, incluido el profesional, dado el presumible menor interés por los campeonatos nacionales y las copas de Europa, que de hecho se verían perjudicados.
A aquellos que todavía se entusiasman con la destreza de un campeón, que todavía se emocionan con la hazaña inesperada de un equipo «pequeño» capaz de vencer a uno «grande» o incluso ganar un trofeo; a los que con más edad recuerdan campeonatos épicos y pelearon hasta el último día, jugadores que fueron las banderas de un equipo, clubes dirigidos por presidentes que antes fueron aficionados; a los que sufren hoy ese fútbol por costumbre sin emocionarse; aquí, sobre todo para ellos, esta decisión carente de estilo no agrada.» El titular de la columna vaticana era todavía más directo:» En la superliga de los ricos sólo pierde el deporte».

Quizá Florentino Pérez, con el foco puesto en evitar una posible quiebra, y «seguro» del inquebrantable amor por el Real Madrid de la afición, ha olvidado mirar a los amantes del futbol directamente a los ojos.

Algunos hinchas, los menos, han apoyado en las redes sociales contra viento y marea al Real Madrid, a su Presidente y a la Superliga. Algunos han querido ver en esta iniciativa un freno a la FIFA y la UEFA pero son los menos. Alguno ha llegado a publicar ayer mismo un meme en el que aparece el Presidente del club blanco vestido con túnica romana y lleno de puñales clavados en la espalda cual Julio César en las idus de Marzo.

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Florentino traicionado cual emperador romano. Meme publicado por @Goal_en_españolen Twitter. Para ver la imagen original, clic aquí

La Superliga habría necesitado un buen planner, de un estudio de mercado profundo, probablemente también una campaña publicitaria hábil para conseguir que el elitismo que conlleva se «vendiera» con éxito en clave de excelencia deportiva, despertando las pasiones de los aficionados en lugar de su rechazo.

Parece mentira que el primer directivo de un club con una marca de alto renombre a nivel mundial como es el Real Madrid no haya sido capaz de ver que por ganar dinero corría el riesgo de perder lo verdaderamente importante. Eso que una marca no puede permitirse el lujo de perder nunca, so pena de fenecer, esa esencia que genera, más que clientes, enamorados fieles hasta la muerte.

Porque el producto fútbol tiene mucho de espectáculo pero todavía más de deporte con todos los valores que este componente lleva aparejados y que nada tienen que ver con la fama, el glamour o el poder financiero.
Dicho esto, se ha llegado a comparar a la Superliga con la NBA. Propuestas análogas ambas a simple vista, al menos en el aspecto de ofrecer el mejor espectáculo deportivo.

¿Por qué el rechazo visceral de la mayoría de los aficionados a la Superliga mientras que la NBA levanta pasiones?.

Se me ocurre que este proyecto galáctico se ha estrellado antes de despegar por dos razones fundamentales relacionadas más con el propio proyecto que con amenazas o presiones desde otras ligas deportivas o los gobiernos.

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Florentino Pérez (Presidente del Real Madrid) en el encuentro de Peñas del Real Madrid en el Istituto Cervantes de Tokyo. Imagen del Instituto cervantes de Tokyo vía Wikimedia Commons, para ver el original de la imagen, clic aquí

En primer lugar, como decía antes, fútbol y baloncesto, aunque ambos deportes, no son iguales. De hecho atraen aficionados de un corte ligeramente diferente, al menos en España.
El fútbol, mucho más «popular» conecta con «consumidores» de todo tipo y condición, con un poder adquisitivo y estatus social de rango amplio. La gran mayoría de los aficionados al fútbol se situarían en segmentos de ingresos medios, bajos o muy bajos. No sucede lo mismo con el baloncesto en nuestro país, a pesar de que en EEUU sea el baloncesto un deporte tan de masas como el fútbol americano.

En segundo lugar, existe otra diferencia importante y esta cae de lleno en el campo de la comunicación. Mientras que la NBA desarrolla un programa de promoción, comunicación y marketing de lo mas sofisticado desde hace años, por el contario los impulsores de la Superliga han dado por supuesto que simplemente el gancho de sus marcas sería capaz de atraer a la afición. Se han olvidado del marketing, de publicitar, de vender convenientemente a sus clientes potenciales más importantes, «los aficionados», esta liga-espectáculo.

También habría que tener en cuenta que la cultura del éxito tan arraigada en los Estados Unidos de América (cuna de la NBA) tiene poco que ver con la cultura europea en general y española en particular.

Aunque Florentino Pérez (Presidente del Real Madrid) no descarta el proyecto, hoy decía en declaraciones a El Larguero que la Superliga no ha muerto tan sólo se encuentra en «stand by», cualquier experto en marketing le diría que dado el rechazo masivo que ha cosechado, quizá debería dejarlo estar, al menos durante un tiempo. Porque de persistir en el empeño lo que puede conseguir en realidad es vaciar de carisma una valiosa marca con raíces generando una desafección entre sus seguidores. Un distanciamiento difícil de contrarrestar una vez «levantada en armas» la afición.

Imagen sobre el titular.- Seguidores del Real Madrid en un partido Real Madrid Barça, autor Jan Solo a través de Wikimedia Commons. Para ver el original de la imagen, clic aquí

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