RTVE: Con la censura no se juega

La revocación, dos días después, del acuerdo adoptado por el Consejo de Administración de RTVE el pasado 21 de septiembre ha vuelto las cosas a su sitio. El acuerdo revocado permitía a los consejeros el acceso al sistema de trabajo y edición de los servicios informativos (iNews), con el consiguiente peligro de regresar a la censura previa, tantos años vigente durante el régimen anterior. La que se montó de inmediato fue parda. Lógico, habida cuenta de la especial sensibilidad existente en este país ante la libertad de expresión.

El donde dije digo digo Diego de los consejeros radiotelevisivos ha propiciado la tranquilidad. De momento. Aunque lógicamente no haya borrado el resquemor dejado por la posible intentona de control, un tanto esperpéntica y anacrónica a estas alturas de la película. Por mucho que aseguren los implicados que la finalidad de la medida no era la de censurar contenidos o coartar la independencia de los profesionales de la información, sino la de “facilitar – al Consejo – el ejercicio de sus competencias y funciones actuales”, pues solo se trataría del acceso al iNews para “consultar”.

“Nunca – señala el comunicado postrectificación – fue voluntad de los consejeros que votaron a favor de la medida, ni de los que con su abstención posibilitaron indirectamente su aprobación, interferir en la labor de los trabajadores de informativos ni, mucho menos, condicionar su independencia profesional, por la que este Consejo siempre ha apostado”. Mejor así, porque la lógica sospecha estaba servida, aunque, como conocen los profesionales de la información, existen otras maneras de control e interferencias más silenciosas y discretas, pero igualmente efectivas.

Sobre el “affaire”, su posible alcance y gravedad ya se ha dicho casi todo. No vamos a repetirlo aquí por sabido, aunque lo suscribimos. Sí subrayar, sin embargo, la sorpresa de quien esto escribe por el poco o nulo feeling social demostrado por la mayoría de los miembros del Consejo de Administración para prever las naturales reacciones adversas, e incluso el escándalo, que suscitaría una medida como la acordada. Increíble a estas alturas, y más tratándose de los rectores de un ente público de medios de comunicación de ámbito nacional con la envergadura de RTVE. Estaba cantado. Habrá que recordarles a los señores consejeros aquello de la mujer del César.

El rifirrafe se saldó de manera casi incruenta y al mínimo coste. Tan solo con la única dimisión, por vergüenza torera, del representante de CCOO, Héctor Maravall. Los demás consejeros, tanto los que votaron a favor como los que permitieron con su abstención la salida adelante de la propuesta, que, dicho sea de paso, fue puesta sobre la mesa por la representante del PP Rosario López Miralles, continúan tan pimpantes en sus puestos. Como si no hubiera ocurrido nada. ¿Por mor de la delicada situación por la que atraviesa la Corporación, que se vería agravada con las dimisiones?. Eso han dicho. Aunque algo habrá tenido que ver también el pingüe sueldo del que disfrutan – €120.000 anuales -, junto a otra serie de ventajas.

Una vez más queda meridianamente claro que en este país no dimite nadie. Y menos los cargos públicos, que siguen aferrándose al sillón, como de costumbre, y de qué manera. ¡Qué vergüenza, papi!.

Imagen sobre el titular.- No digi-parrots. © Eastwind

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